Pronunciado por: 
Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, Gobernador del Estado de Jalisco
Fecha: 
Jueves, Mayo 31, 2018

Es un gusto estar aquí con todas, con todos ustedes, agradecerle al Presidente Rodolfo Rodríguez, así como a todos los distinguidos miembros del cabildo de este ayuntamiento. Por supuesto, al representante del Poder Judicial, Magistrado, bienvenido, muchas gracias por tu presencia Roberto, a todas y a todos ustedes.
2018: el año en que celebramos el centenario de Puerto Vallarta como municipio, el cincuentenario de que se elevó a la categoría de ciudad y en diciembre se cumplirán 167 años de la fundación. De la fecha en que el primer jefe y fundador de este lugar, Guadalupe Sánchez Torres, llegara aquí a donde hoy estamos y se asombrara con la belleza que ofrecía el paisaje.
Lo describen así los Gómez de Ixtapa en el libro “Eco de Caracoles”: “Nosotros somos de allá, donde el verde se ha quedado para siempre. Por eso es Xiutla, la tierra vestida de verde. Un valle redondo de huanacaxtles y amates, donde reina soberano el cerro del penacho y emergen del mar las peñas perforadas”. Xiutla, primero; Puerto Las Peñas después y Puerto Vallarta hoy.
Por ello, es para mí un gran honor estar y tener la oportunidad de participar en esta Sesión Solemne, en la que celebramos estas dos fechas. Hoy tenemos aquí, afortunadamente, el mismo paisaje como telón de fondo, tal como lo narran los Gómez de Ixtapa.
Pero en cien años, muchísimo ha cambiado: no había malecón, sino pescadores que solo tenían que aproximarse a las orillas para llevarse unos buenos ejemplares y más allá del panorama era solo verde, para donde alcanzara a llegar la vista, solo era verde. Hace exactamente cien años, lo cuenta doña Catalina Montes de Oca en su libro “Puerto Vallarta en mis recuerdos”, señala que llegó el primer auto a esta región, ella decía un “fordcito”.
Y cuenta ella cómo cuando salía ese “fordcito”, de la callecitas empedradas, y se adentraba por las rancherías cercanas, muchos corrían a esconderse tras las palmeras, temerosos de ser atropellados.
Cien años después hay en Puerto Vallarta más de 120 mil autos, a los que parece que ya no les alcanzan las calles que hay en el centro de la ciudad. Hace cien años se hacían 4 días para llegar de Ameca a Puerto Vallarta, recorrido que hoy podemos hacer en tres horas, a una buena velocidad. Tuvieron que pasar 50 años para que luego de constituirse como municipio, Puerto Vallarta fuera elevado a la categoría de ciudad. Hay municipios que en más de 50 años no han logrado acceder a esa categoría.
Apenas dos meses después de que este bello Puerto se convirtiera oficialmente en ciudad, fue que se inauguró el servicio telefónico automático y desde entonces llegaron aquí los primeros teléfonos en casa. Hoy, cincuenta años después, pues ya todos traemos un teléfono con nosotros, y ya nos sirve para todo, tal vez menos para hablar.
Y es por entonces cuando se viene el desarrollo fuerte para esta región: con los fondos para construir el puente sobre el río Ameca, la carretera costera hacia Barra de Navidad, el camino de Compostela a Las Varas y de las Varas hasta acá.
En 1968, cuando se cumplían los primeros 50 años de la constitución como municipio de Puerto Vallarta y se le elevara a la categoría de ciudad, el Gobernador Francisco Medina Ascencio dijo entonces, que la categoría de ciudad se le había dado al Puerto debido a su afán de superación y laboriosidad, pero que eso mismo implicaba la responsabilidad de la sociedad de ser un ejemplo en la organización social, a fin de impulsar la rectitud inexcusable de las autoridades y así, en conjunto, trabajar por el bien de la humanidad.
Puerto Vallarta hoy, 100 años después de haberse constituido como municipio, es uno de los motores de desarrollo más importantes de nuestro estado y a 50 años de haber sido elevado a la categoría de ciudad, es nuestras joya: el lugar al que quienes vivimos físicamente lejos, nos trasladamos cada que nuestro tiempo no lo permite, para disfrutar de este gran paraíso que tenemos la fortuna de tener a solo unas horas.
A Puerto Vallarta vengo como muchos que no somos de aquí desde muy pequeño, aquí volví en múltiples ocasiones en mi juventud y desde luego ya como Gobernador he estado cada vez más presente. Todos tenemos una responsabilidad con esta ciudad. Y esa responsabilidad sigue siendo la de organizarse para exigir lo que corresponde.
Pero esa exigencia conlleva una corresponsabilidad: la de caminar juntos, porque no se vale estar sentado, exigiendo, sin hacer lo que a cada quien le toca.
Puerto Vallarta, nos lo dicen los sucesos históricos que han sido plasmados por sus cronistas, siempre se ha caracterizado por tener una sociedad muy participativa, crítica y echada para adelante.
Mientras el espíritu vallartense siga siendo ese, el de la participación, el de la corresponsabilidad y el del involucramiento con las cosas que suceden aquí, estén seguros que Vallarta seguirá teniendo el esplendor por el que se le conoce en todo el mundo.
 
¡Que viva Puerto Vallarta!